Uno de los planes más divertidos de invierno es hacer fotos en la nieve, pero por muy fotogénica que sea tiene un carácter un poco complicada. Debemos esforzarnos un poquito más que en cualquier otra estación.

Sobreexpón un poco

La nieve engaña al fotómetro de la cámara de fotos, por eso muchas veces, las fotos de nieve nos quedan un poco oscuras. Para ello sobreexpón un par de puntos de más. Y si hace falta, a la hora de editar sube un poco las luces en Lightroom.

Busca pequeños detalles con encanto

No des el protagonismo de tus fotos tan solo a paisajes invernales. En esos inmensos lugares se esconden miles de pequeños y fotogénicos detalles esperando a ser descubiertos por tu cámara.

Aprovecha amaneceres y atardeceres

Este es el consejo que doy siempre. Las mejores luces del día las encontraremos al amanecer y al atardecer, sea invierno, otoño, primavera o verano. Madruga para tener el doble de posibilidades en un mismo día, y vuelve a probar suerte al atardecer.

No subestimes los días nublados

Las nubes serán tus grandes aliados, ya que te ofrecerán una luz mucho más difusa y uniforme.

Lleva baterías de repuesto

En invierno las baterías duran menos que en otra época debido al frío. Una buena idea es la de llevar las baterías en algún bolsillo interior de tu abrigo, cerca del cuerpo para que no se enfríen.

Y por último, el más importante: ¡disfrutar al máximo!
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