7 planes para hecer con los peques antes de que termine el verano

Guerra de Agua

Da igual que lleven bañador o pantalón corto, que os tiréis cubos, globos de agua o que os duchéis a manguerazos, una guerra de agua siempre es fuente de diversión y ayuda a relajar los ánimos.

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Sentarse a ver pasar el tiempo

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Os podéis subir en una roca a comer pipas, tumbaros en la playa a ver el atardecer, sentaros en la orilla a ver las olas romper o simplemente pasar la tarde en un banco a ver la gente pasar. Sentarse a ver pasar el tiempo ayuda a relajar la mente, a agudizar la capacidad de observación y a potenciar la imaginación.

Hacer una aventura

Niños aventura
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Para mi la mejor de todas. Una aventura es algo que no está planificado y en la que no tenemos todo controlado. Puede ser algo tan sencillo como levantarse una mañana, montarse en el coche y conducir sin rumbo fijo o hacer una cabaña y quedaros a dormir en el salón de casa con unas linternas. El caso es que cuando dices a tus hijos que váis a hacer una aventura, la mente de tus hijos y la vuestra propia se abre a las nuevas experiencias y permite que surjan planes distintos, divertidos e inesperados.

Buscar animalitos

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En la playa resulta relativamente sencillo encontrar un cangrejito, o un erizo de mar. En la montaña podemos encontrar saltamontes, mariquitas, algún grillo e incluso atrapar una rana. Nuestras reglas para buscar animalitos son:

(1) podemos sostenerlos en la mano o meterlos en un cubo para enseñarlos a papá, mamá o hermanos

(2) no podemos hacerles daño

(3) debemos devolverlos a su casa lo antes posible. Si eres más cuidadoso puedes decir a tus hijos aquello de que”se ve pero no se toca”. En la playa o la montaña estar en contacto con los animales ayuda al niño a focalizar su atención, despertar su curiosidad y desarrollar su empatía y delicadeza.

Hacer la croqueta

La croqueta es otro clásico del verano que se puede practicar en su versión playera o en la montaña. 100% diversión. En la versión playera la croqueta el niño se moja y se empana con la arena. En su versión alpina el niño ni se remoja ni se embadurna, simplemente se tumba en la ladera de una colina con hierba y se deja rodar colina abajo. En este caso debéis tomar cuatro precauciones;

(1) que la colina no sea excesivamente empinada

(2) que no acabe en un barranco o similar

(3) que en el tramo a descender no haya rocas (4) el descenso se realiza de lado, no de cabeza. 😉

Rodar colina
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Hacer unos helados caseros

¿Hay algo que le guste más a un niño que un helado? ¡Sí! Hacerse su propio helado! La verdad es que los helados y polos caseros son todo un recuerdo de la infancia. Casi nunca están tan buenos como nos los imaginamos pero siempre son divertido y contribuyen a potenciar la imaginación del niño. Con yogur, con nocilla, con leche y frutas o simplemente hechos de refresco cualquier combinación es buena. Esta semana nosotros hemos optado por una receta algo loca casi igual a la de la foto..Gominolas de ositos con casera!!  ¡¡Una auténtica guarrada!!! ¡Divertidísimo!

Helados caseros
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Tumbarse a contemplar las estrellas

STAR-WATCHING
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Esta es otra de mis favoritas; tumbarse a contemplar las estrellas es una experiencia mágica para un niño. Estar de noche fuera de casa ya es una aventura y si encima se tumba a contemplar la inmensidad del espacio en una noche sin luna, la experiencia no tiene precio. Si tus hijos son pequeños (4 años o menos) bastará con contemplar el firmamento y ayudarles a estar tranquilos. Si son un poquito mayores puedes enseñarles los nombres de las estrellas e incluso localizar planetas con la aplicación Sky Map.

Por Álvaro Bilbao  – Autor de El cerebro del niño explicado a los padres

 

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