… dejar a los niños explorar en sus primeros años de vida,
sin forzarle a adquirir posturas que aun no han adquirido

Seguro que a todos nosotros lo primero que nos viene a la cabeza cuando vemos un niño recién nacido, es la idea de protegerlo, taparlo y sobre todo cuidarlo. Pues todas estas acciones son necesarias, ya que el ser humano es uno de los animales que más tiempo necesita tanto para su desarrollo físico como psíquico. Pero todas estas acciones, aunque las hagamos con la mejor voluntad del mundo, podrían tener causas negativas en nuestros hijos e hijas.

Uno de los primeros errores que solemos cometer, aun cuando los niños rondan el año de vida, es llevarlos en las tan conocidas mochilitas para bebés, en las que llevamos al niño colgando, zarandeándolo de un lado hacia el otro, cada vez que intentamos andar o hacer algún recado. No digo que para cinco minutos este mal, sino que su uso prolongado, priva al niño de movimiento pudiéndole acarrear problemas en el cuello, cabeza e incluso relacionados con la musculatura

Otro de nuestros errores más comunes, suele ser el de proteger demasiado a los niños. Normalmente, cuando empiezan la guardería o la escuela, muchos padres y madres les llevan en asientos de bebé que les abrigan de tal forma que para los niños es imposible moverse. Muchos de estos asientos serán muy seguros e incluso tengan usos tan polivalentes como el de darles de comer en la mesa, llevarlos en el coche o en el mismo cochecito de bebés. ¿pero cuánto tiempo les tenemos “encajados” en estos asientos para facilitar nuestro trabajo o para que estén seguros?

Con este error suele estar muy relacionado el poner demasiada ropa o ropa “moderna” a los niños pequeños, ya que algunas de estas prendas, a pesar de ser muy eficaces o vistosas, no dejan de tener el mismo efecto que un pijama o chándal un poco gordo, que facilitaría enormemente el trabajo de los cuidadores a la hora de atender las necesidades de los niños más pequeños.

Por último y como recomendación, un buen hábito que deberíamos tener, sería dejar al niños que usen sus primeros años de vida para explorar, sin forzarle a adquirir posturas que él todavía no ha adoptado, como ponerle sentado o intentar que se ponga de pies. El mejor desarrollo que puede tener un niño es el que aparece de forma natural, desarrollando los músculos mientras aprende a gatear, de forma que sin que nos demos cuenta, el niño hará  conexiones relacionadas con el equilibrio o la coordinación entre el cerebro, los ojos y las extremidades de su cuerpo.

 

Julen Gergori BañalesJulen Gergori Bañales, 23 años
gergori93@gmail.com
Estudiante de Educación Infantil
Graduado en Educación Primaria

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