Si eres de esos padres, que como muchos hemos tenido que incorporarnos sobre la marcha a las nuevas tecnologías para no convertir a tus hijos en “huérfanos digitales”, pero dudas acerca de si lo estás haciendo bien, te propongo leer este artículo, con el cual me siento identificada como madre.

Seguramente, estás realizando un gran esfuerzo para adaptarte y mantenerte actualizado en el nuevo entorno online con el fin de reducir la brecha digital que te separa de tus hijos. A pesar de esto, es posible que ellos no perciban de forma positiva este progreso, considerándolo más bien, una intromisión en su espacio que puede conllevar la pérdida de su libertad. La mayoría de los niños y adolescentes considera que se desenvuelven “como pez en el agua” en Internet y por lo tanto, no necesitan la ayuda de ningún adulto. Pero la verdad es que es necesario que aquí también cuenten con referentes, ya que carecen de madurez y experiencias vitales, siendo igual de vulnerables que fuera de la Red. Por lo tanto, realizar una adecuada mediación parental es necesario.

Mediación y control parentales

Los conceptos de mediación parental y control parental suelen crear confusión e incluso interpretarse de manera incorrecta. Pues bien, la mediación parental hace referencia a la educación digital del menor por parte de sus responsables. Consiste en acompañarle en este proceso para que se realice un uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías, velando para impedir que los riesgos de las TIC se materialicen y si ocurren, ofrecer soluciones. Mientras que el control parental hace referencia a un tipo concreto de recurso para ejercer la supervisión en el entorno digital, que comprende aplicaciones y funcionalidades que permiten supervisar y delimitar el uso de las pantallas por parte de los menores.

Ante la duda de por cuál decantarse, es necesario aclarar que ambas son complementarias en el proceso educativo, lo adecuado es desarrollar autoridad, pero enfocada de manera positiva, aplicando tanto mediación activa (supervisión, acompañamiento y orientación) como restrictiva (establecer reglas y límites).

Se deben descartar acciones como por ejemplo, imponer un criterio, espiar o prohibir el acceso a las TIC, pues sólo conseguiremos una solución temporal que desencadenará conflictos en el hogar, haciendo perder la confianza de nuestros hijos en nosotros.

¿Te sientes perdido?
¡Tenemos las claves!

Existe la idea preconcebida de que educar digitalmente y mantener ese equilibrio resulta muy complicado. Sin embargo, se trata de una apreciación errónea, pues cualquier padre o madre sin necesidad de ser un experto TIC puede desarrollar esta tarea de manera adecuada. La clave principal está en mostrar una buena disposición y contar con recursos útiles, como puede ser la guía de mediación parental de IS4K que aporta pautas y conocimientos de manera sencilla, siendo así comprensible para cualquier adulto.

La educación digital es esencial
para que los propios menores
sean capaces de enfrentars
a los riesgos de Internet responsablemente

Tal y como muestra la Guía ”Aprender a vivir con las pantallas” (consultar la Guía en este enlace: http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM014077.pdf) el cerebro joven tiene mucha más plasticidad, maleabilidad y capacidad de cambio que el cerebro adulto y por ello es más sensible a una exposición excesiva a las pantallas.

Precisamente como cada etapa del menor es diferente, también debe de serlo este acompañamiento y supervisión hasta conseguir, igual que en el resto de aspectos de la vida, una autonomía.

En este otro enlace, os dejamos un vídeo donde se muestran una serie de pautas básicas que pueden ser de gran ayuda a la hora de realizar la mediación parental en cada etapa del menor. (ver enlace: https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=iCQ5g4-0IHc)


En conclusión

Las nuevas tecnologías forman parte de los menores y evitarlas o prohibir su uso carece de sentido en una sociedad cada vez más globalizada e interconectada.
Los casos tratados a través de la Línea de Ayuda de IS4K demuestran que siguen existiendo carencias de padres e hijos en cuanto a habilidades TIC.
Por ello, ante la duda y en determinadas situaciones más complejas, es adecuado recurrir a la ayuda profesional.
En esos casos, no olvides que puedes contar con IS4K a través del teléfono gratuito y confidencial: 900 116 117


 

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