SETARES,
UN PUEBLO FANTASMA

Saliendo de Castro, dirección Otañes, y desviándonos hacia los montes mineros, llegamos a un camino rural, con acceso un poco complicado con niños en algunos tramos y más si ha llovido.

Después de andar unos 15 minutos se llega a Setares, un pueblo que en su día fue residencia de los mineros de la zona. Hoy solo se pueden ver las ruinas de sus casas, bares y las oficinas de la empresa que explotaba la mina.
La subida al pueblo es entre árboles  y si nos dejamos llevar por la imaginación, trasladando el tiempo a los años en que el pueblo, hoy fantasma, rebosaba vida. Nos podemos imaginar las discusiones en la cantina, mientras los obreros pasaban su tiempo jugando al dominó o al tute.

Desde el pueblo se divisa toda la costa, la  puesta de sol es espectacular. El mero hecho de sentarse en el zaguán de alguna de las casas en ruinas, a escuchar el silencio y dejar que pase el rato ya es suficiente recompensa por el camino andado.
En la bajada, después de disfrutar del pueblo fantasma, os podéis encontrar con cazadores de jabalies, que si tenéis suerte podréis ver alguno.

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